Cualquier punto de venta puede ser rápido y bonito. Tú no compras velocidad: compras la certeza de que lo que ves es lo que pasó.
Lo que le importa
Balance de comprobación. Cartera con antigüedad, distinguiendo lo consumido de lo comprometido. Auditoría por cajero. Impuesto repartido entre folios. Rastro con autor, motivo y momento en cada ajuste. Y que nada se pueda borrar.
La frase que le mueve la cabeza
“Una reserva de diciembre sin pagar no es cartera. Es una venta que todavía no llega. Si tu sistema las mezcla, tu antigüedad de saldos está mintiendo.”
Tu restaurante ya vende bien. Falta que el sistema lo sepa.
Quince minutos, con tu carta y tus mesas. Sin instalar nada.