Tu carta, sin reimprimirla nunca más
El comensal escanea y ve lo que hay hoy, con las fotos y los precios de hoy.
Lo que cambia con una carta viva
Un solo lugar para cambiar un precio
El menú se alimenta del mismo catálogo que el punto de venta. Si subes el precio del pescado, sube en los dos, al mismo tiempo. No hay una segunda carta que actualizar ni un diseñador al que llamarle.
- El mismo catálogo que el punto de venta
- Un cambio de precio sube en los dos al mismo tiempo
- Sin segunda carta ni diseñador
En el idioma del comensal
El huésped extranjero lee tu carta sin traductor. En un hotel esto no es un lujo: es la diferencia entre que pida y que no pida.
Se agota y se apaga
Lo que no hay, no se muestra. Se acabó el pulpo a las nueve, se apaga, y nadie tiene que pedir disculpas a las nueve y cuarto.
Fotos que venden
El platillo con foto se vende más que el platillo sin foto. Es la manera más directa de subir tu ticket promedio, y no requiere que nadie sugiera nada.
Preguntas frecuentes
¿El comensal puede ordenar desde ahí?
El menú muestra; la orden se levanta con el mesero o por el canal de mensajería. El pedido desde el menú está en la hoja de ruta.
¿Necesito una aplicación?
No. Es un enlace en el navegador.
¿Puedo tener una carta distinta para el bar?
Sí, tantas como puntos de consumo.
¿Los precios se muestran con impuesto?
Sí, con la configuración fiscal de tu país.
Tu restaurante ya vende bien. Falta que el sistema lo sepa.
Quince minutos, con tu carta y tus mesas. Sin instalar nada.