La cerveza del ingeniero: el consumo que no debe ir en la factura de la empresa
Un ingeniero enviado por una empresa con convenio cena en el restaurante de tu hotel y pide dos cervezas. Ese consumo no lo paga su empresa. Lo que pasa después depende de si el mesero tiene que acordarse o de si el sistema se acuerda por él.
Martes, ocho y media de la noche. El restaurante del hotel tiene once mesas ocupadas y un ingeniero de mantenimiento, enviado por una empresa con convenio, cena solo en la mesa cuatro. Pide un filete, una ensalada y dos cervezas. Al terminar dice "A mi habitación, por favor." Ese ticket tiene un renglón que no debe ir en la factura de la empresa, y nadie en el restaurante debería tener que acordarse de eso.
El caso completo
La empresa del ingeniero da mantenimiento a plantas industriales y manda técnicos a tu ciudad casi todas las semanas. Firmó un convenio con el hotel que cubre la habitación, el desayuno y la cena de cada técnico, con un tope por cena, y excluye de forma expresa las bebidas alcohólicas. El ingeniero lleva tres noches en casa y cena en el restaurante cada una de ellas.
Los números que siguen son inventados para mostrar el cálculo. El filete cuesta 260, la ensalada 90 y las dos cervezas 110. El ticket suma 460. El tope del convenio por cena es de 400. Lo cubierto son el filete y la ensalada, 350, que cabe dentro del tope y va a la empresa. Las cervezas, 110, van a la cuenta personal del ingeniero y las paga él al hacer su salida.
Hay tres partes en la mesa aunque solo se vea una. El ingeniero quiere cenar tranquilo y firmar una vez. Su empresa quiere una factura limpia que su área de compras apruebe sin preguntas. El hotel quiere cobrar los 460 completos, a quien corresponda, sin absorber nada y sin discutir con nadie. Las tres cosas se pueden cumplir a la vez, pero no si la regla depende de quién atendió la mesa.
Cuando el mesero tiene que acordarse
Primer escenario: el mesero es nuevo y no sabe que hay convenio. Carga los 460 a la habitación con una nota que dice convenio. Recepción, al día siguiente, manda todo a la cuenta de la empresa. Tres semanas después, el área de compras de la empresa recibe una factura con dos cervezas y la regresa completa. Ahora el contralor del hotel tiene que abrir esa factura, encontrar el ticket, separar 110, refacturar y disculparse. El ingeniero ya está en otra ciudad y nadie le va a cobrar las cervezas.
Segundo escenario: el mesero tiene años en el restaurante y sí se acuerda. Parte el ticket en dos a mano: uno con el filete y la ensalada, otro con las cervezas. El huésped firma dos veces. La propina sugerida se calcula dos veces. En la caja quedan dos tickets para una sola mesa, y al pasar el segundo a la cuenta personal alguien teclea 101 en vez de 110. El corte no cuadra por nueve y el gerente pasa media hora buscando por qué.
El problema no es el mesero, ni el nuevo ni el experimentado. El problema es que la regla del convenio vive en la cabeza de una persona en lugar de vivir en el sistema que cierra la cuenta. La página del mesero (Mesero) lo dice de otra forma: el mejor mesero del hotel es el que no tiene que acordarse de nada que no sea la mesa.
Cuando el sistema se acuerda
Ahora la misma cena con la regla escrita en el convenio. El mesero abre la cuenta, captura filete, ensalada y dos cervezas, y al cerrar elige cargo a la habitación. El sistema pide la habitación, verifica contra recepción que el ingeniero existe, que está en casa y que su reserva viene con el convenio de su empresa. Todo eso en pantalla, en segundos, sin llamar a nadie.
Al confirmar, cada renglón viaja al pagador que le corresponde según la regla: filete y ensalada a la cuenta de convenio, cervezas a la cuenta personal. Un ticket, una firma. En el folio del huésped aparecen dos cargos con la misma hora, el mismo punto de consumo y el mismo mesero, uno con etiqueta de convenio y otro sin ella. El mesero ni siquiera necesita saber que existía una regla de alcohol; solo vio una confirmación.
La diferencia entre teclear un número de habitación en un campo de texto y verificar el folio en tiempo real está explicada en la página de cargo a la habitación (Cargo a la habitación). Para este caso, la parte que importa es la segunda mitad: el folio trae pegado el convenio, y el convenio trae pegadas sus reglas.
Un ticket, un folio, tres documentos
| Documento | Quién lo recibe | Qué contiene |
|---|---|---|
| Ticket del restaurante | El ingeniero, en la mesa | Los cuatro renglones, 460 en total, firmado una sola vez |
| Folio del huésped | Recepción y el ingeniero al hacer su salida | Cargo de convenio por 350 y cargo personal por 110, junto con las noches y lo demás de la estancia |
| Estado de cuenta de la empresa | El área de compras de la empresa, al cierre del mes | Los 350 de esa cena, con fecha, huésped y punto de consumo, junto con las demás cenas y noches del mes; sin cervezas |
Fíjate en que los tres documentos salen del mismo hecho: una cena capturada una vez. Nadie reescribe nada. El ticket es lo que el huésped vio, el folio es lo que recepción cobra y el estado de cuenta es lo que la empresa paga. Si alguno de los tres se hiciera a mano, tarde o temprano dejaría de coincidir con los otros dos.
Lo que ve la empresa al final del mes
El estado de cuenta que recibe la empresa lista cada cargo con convenio del mes: fecha, nombre del técnico, punto de consumo, categoría e importe cubierto. Cada renglón tiene detrás un ticket firmado por el propio técnico. El área de compras no necesita llamar al hotel para preguntar qué fue cada cosa, porque cada cosa viene explicada.
Lo que quedó fuera del convenio, como las cervezas, no aparece en ese estado de cuenta. Aparece en el reporte interno del hotel como excluido por regla, con el motivo, para que el contralor sepa cuánto consumo de viajeros con convenio se cobró directo al huésped. En la página de reportes (Reportes) se ve cómo esa separación alimenta el reporte de alimentos y bebidas por segmento: venta a empresas por un lado, venta al huésped directo por otro.
Y si el ingeniero no quiere pagar las cervezas
Pasa, y pasa más de lo que uno cree. El ingeniero llega a recepción a las seis de la mañana, ve un cargo de 110 y dice que su empresa paga todo. Recepción abre el folio y muestra el cargo personal: viene con el ticket firmado por él, con la hora y con la regla del convenio que lo excluye. No es la opinión de la recepcionista ni una decisión del hotel esa mañana. Es lo que su empresa firmó.
Si el ingeniero insiste, la conversación es entre él y su empresa, no entre él y tu hotel. Y si la empresa, un mes después, decide cubrir alcohol hasta cierto tope porque sus técnicos se quejaron, el cambio se hace en la regla del convenio, no en el producto ni en la carta. Al día siguiente ya aplica en todas las mesas, con todos los meseros.
Señales de que tu hotel depende de la memoria del mesero
- Hay una hoja en la caja del restaurante con la lista de empresas con convenio y sus reglas escritas a mano.
- Recepción llama al restaurante por las mañanas para preguntar qué era cada cargo de la noche anterior.
- Las facturas a empresas salen con retraso porque alguien revisa ticket por ticket antes de mandarlas.
- En el último año se han absorbido cervezas, vinos o postres para no pelear con el cliente.
- El mesero le pregunta al huésped si eso va a la empresa, y el huésped decide.
- Cuando entra un mesero nuevo, la capacitación incluye memorizar qué empresa cubre qué.
El mismo caso multiplicado por un mes
Sigamos con cifras inventadas para ver el tamaño del asunto. La empresa manda ocho técnicos al mes, cada uno se queda cuatro noches y cena todas las noches en el restaurante del hotel: 32 cenas. Si el promedio cubierto por cena es 320, el estado de cuenta de la empresa suma 10,240. Si en 20 de esas 32 cenas hubo alcohol por un promedio de 90, el consumo personal del mes es 1,800.
Esos 1,800 tienen tres destinos posibles. Se cobran al técnico al hacer su salida, que es lo correcto. Se mandan por error a la empresa, que los regresa y genera trabajo de refacturación. O se absorben para no discutir, y en doce meses son 21,600 que salieron del restaurante sin que nadie lo decidiera. La cifra no es el punto; el punto es que, sin la regla en el sistema, ni siquiera sabes cuál de los tres destinos tuvo cada cerveza.
El consumo que el convenio excluye se separa en el momento de cerrar la cuenta, contra el folio del huésped, por una regla escrita una sola vez. Un ticket, una firma, dos cargos, y ningún mesero tiene que acordarse de nada.
Qué hacer esta semana
- Pregunta en recepción cuántas llamadas al restaurante hicieron la semana pasada para aclarar cargos de convenio.
- Revisa las últimas tres facturas a empresas y busca cualquier renglón de alcohol que se haya colado.
- Calcula, con tus propios números, cuánto consumo excluido se absorbió el mes pasado por no discutir.
- Escribe la regla de alcohol de cada convenio vigente en una sola frase y verifica que el sistema pueda aplicarla.
- Haz una cena de prueba con un folio ficticio de una empresa con convenio y confirma que salgan dos cargos.
Inn Restaurant liga cada cuenta al folio del huésped y aplica las reglas del convenio al cerrar, de modo que la cerveza del ingeniero llega a su cuenta personal sin que nadie se acuerde de nada. Si quieres ver el recorrido completo con un convenio de tu hotel, la demo de 15 minutos se agenda en la página de contacto (contacto).
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