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Del blog · 9 min

Crédito a empresas en el restaurante del hotel: límites, plazos y quién autoriza

Dar crédito a una empresa es fácil. Cobrarlo, no. Aquí está la cartera de huéspedes corporativos explicada desde el restaurante del hotel: el límite, el plazo, la firma que autoriza y las alarmas que evitan que una cuenta se vuelva incobrable.

En el restaurante de tu hotel hay una mesa que casi nunca paga al terminar. Es la del viajero de empresa: cena, firma, dice "a mi habitación, por favor" y el consumo se va al folio, y del folio a una cuenta que la empresa pagará dentro de treinta días. Ese camino es normal en la hotelería. Lo que no es normal es recorrerlo sin límite, sin plazo escrito y sin saber quién dijo que sí.

Qué es realmente el crédito a una empresa

Cuando una empresa tiene convenio con tu hotel, sus viajeros no pagan en la mesa. El consumo del restaurante se carga a la habitación, la habitación se liga a un folio, y al hacer la salida el folio no se cobra con tarjeta: se traslada a una cuenta por cobrar a nombre de la empresa. Tú ya entregaste la cena, el vino y el desayuno. El dinero llega después, si llega.

Eso significa que cada cargo a la habitación de un huésped corporativo es un pequeño préstamo que tu hotel le hace a la empresa. Sumados, esos préstamos forman la cartera. Y una cartera se administra con tres cosas que un restaurante sin hotel casi nunca tiene que pensar: un límite, un plazo y una firma.

La buena noticia es que el restaurante no tiene que inventar nada. La recepción y el contralor ya administran crédito por el hospedaje. Lo que hace falta es que el consumo de alimentos y bebidas entre al mismo sistema de reglas en lugar de vivir en una libreta con el nombre de la empresa escrito a mano, como se explica en la página de cuentas de empresa (Cuentas de empresa y convenios).

Tres números que debe tener el convenio antes de la primera cena

Un convenio sin números es una promesa de pleito. Antes de que el primer viajero se siente en el restaurante, el convenio necesita tener definidos estos tres valores y el sistema necesita conocerlos, no solo el archivo del gerente de ventas.

  • El límite de crédito: el saldo máximo que la empresa puede deber al hotel en cualquier momento, sumando hospedaje y consumo. Cuando el saldo lo alcanza, los cargos nuevos ya no se autorizan solos.
  • El plazo de pago: los días que tiene la empresa para pagar cada estado de cuenta desde que se emite. Treinta días es lo común, pero lo que importa es que esté escrito y que el sistema cuente los días desde la fecha correcta.
  • El tope por consumo: cuánto puede cargar un viajero por comida, por día o por estancia. Es la regla que evita que una cena de trabajo con seis invitados termine en tu cartera sin que nadie la haya aprobado.

Un valor más, opcional pero muy útil, es qué consumos cubre el convenio. Alimentos sí, bebidas alcohólicas no, room service hasta cierta hora. Cuando la regla vive en el sistema, el mesero no tiene que recordarla: el cargo que no aplica se separa a una cuenta personal y el huésped lo paga en la mesa.

Quién autoriza y quién no

El error más caro en el crédito a empresas no es el límite mal calculado. Es la autorización informal: el mesero que acepta un cargo porque "esa empresa siempre viene", la recepcionista que amplía el límite por teléfono, el gerente de turno que firma sin ver el saldo. Cada una de esas decisiones es razonable en el momento y desastrosa en conjunto.

DecisiónQuién la tomaQué necesita ver antes
Aceptar un cargo a la habitación dentro del convenioEl sistema, de forma automáticaEstancia activa, convenio vigente, saldo dentro del límite
Aceptar un cargo que rebasa el tope por consumoEl gerente del restauranteEl monto, el tope y el nombre del huésped
Aceptar un cargo cuando la empresa ya llegó al límiteEl contralor o el gerente generalLa cartera por edades de la empresa completa
Ampliar el límite de créditoEl gerente general con el contralorHistorial de pago de los últimos seis meses
Suspender el créditoEl contralor, sin necesidad de más firmasCualquier saldo vencido a más de noventa días
Niveles de autorización sugeridos. Cada hotel ajusta los nombres a su organigrama; lo importante es que cada decisión tenga un dueño y una condición.

Fíjate en la primera fila: la autorización más frecuente no la toma una persona. La toma el sistema, porque tiene los tres datos a la mano. Las personas intervienen solo en las excepciones, y las excepciones quedan registradas con nombre y hora. Así el contralor no persigue firmas: las lee.

La cartera por edades: el reporte que anuncia la cuenta incobrable

La cartera por edades, o aging, clasifica lo que te deben según cuánto tiempo lleva vencido. Es el reporte más aburrido del hotel y el que más dinero protege. Un saldo de treinta días es normal. Uno de sesenta pide una llamada. Uno de noventa pide una decisión. Uno de más de ciento veinte casi siempre termina en una reserva contable y en una conversación incómoda con el dueño.

Lo que el restaurante aporta a ese reporte es la mitad del problema y, con frecuencia, la mitad más desordenada. El hospedaje se factura al hacer la salida y tiene una fecha clara. El consumo del restaurante entra en muchos tickets pequeños, a veces en varios puntos de consumo, y si no está ligado al folio del huésped nadie sabe con certeza a qué estado de cuenta pertenece.

Cómo se lee

Cada columna es un tramo de antigüedad y cada fila es una empresa. Lees de derecha a izquierda: primero lo más viejo, porque es lo que está en riesgo. Luego comparas el saldo total contra el límite de crédito: si una empresa con saldo vencido sigue teniendo crédito disponible, tienes un problema de reglas, no de cobranza.

Un ejemplo ilustrativo con números

Las cifras que siguen son inventadas para mostrar el cálculo. No son de ningún hotel ni de ninguna empresa. Sirven solo para seguir el razonamiento con una calculadora en la mano.

Una empresa de ejemplo tiene convenio con tu hotel: límite de crédito de 60,000, plazo de treinta días y tope de 450 por cena. Manda tres viajeros cada semana, cuatro noches cada uno, y todos cenan en el restaurante del hotel. El consumo semanal de alimentos es 3 × 4 × 450 = 5,400. En un mes de cuatro semanas, 21,600 solo en el restaurante, sin contar el hospedaje.

TramoSaldo (ejemplo ilustrativo)Qué significa
De 0 a 30 días21,600El mes en curso, dentro del plazo
De 31 a 60 días18,000Un estado de cuenta vencido, todavía cobrable
De 61 a 90 días9,000Dos estados de cuenta vencidos: llamada del contralor
Más de 90 días4,500Saldo en riesgo: se suspende el crédito
Total53,100Contra un límite de 60,000: quedan 6,900 disponibles
Cartera por edades de una empresa de ejemplo. Cifras inventadas para mostrar el cálculo.

Mira lo que dice la tabla. La empresa todavía tiene 6,900 de crédito disponible, así que el sistema seguiría aceptando cargos si la única regla fuera el límite. Pero tiene 4,500 vencidos a más de noventa días, y esa condición sola debe apagar el crédito aunque el límite no se haya alcanzado. Con el ritmo de 5,400 por semana, en poco más de una semana la empresa también rebasaría el límite. Dos alarmas distintas, y la de antigüedad suena primero.

Las alarmas que deben sonar solas

Un contralor que revisa la cartera una vez al mes se entera de los problemas una vez al mes. Las alarmas existen para que el sistema avise antes de que el consumo nuevo se sume al saldo viejo. Estas son las que conviene tener encendidas desde el primer convenio.

  • Saldo al ochenta por ciento del límite: aviso al gerente de ventas para que hable con la empresa antes de que el crédito se cierre en la mesa.
  • Saldo al límite: los cargos nuevos piden autorización del contralor. El huésped puede pagar en la mesa con su tarjeta, no se le niega la cena.
  • Estado de cuenta vencido a más de sesenta días: aviso al contralor con el desglose de hospedaje y consumo.
  • Saldo a más de noventa días: crédito suspendido en automático; los viajeros de esa empresa pagan directo hasta que se regularice.
  • Cargo que rebasa el tope por consumo: se detiene en el punto de venta y pide la firma del gerente del restaurante, con motivo.
  • Convenio a quince días de vencer: aviso a ventas para renovar o dejar que caduque con fecha, no con olvido.

Ninguna de estas alarmas castiga al huésped. El viajero corporativo sigue cenando; lo único que cambia es cómo paga. Lo que se protege es la relación entre el hotel y la empresa, que es la que importa.

Cómo se ve en el corte y en el estado de cuenta

En el corte de caja del restaurante, el consumo cargado a la habitación de un huésped corporativo no es efectivo ni tarjeta: es una tercera columna, "cargo a habitación", que debe cuadrar peso por peso con lo que recepción recibió en los folios. Si el corte del restaurante dice 5,400 y los folios dicen 5,150, hay 250 que alguien cenó y nadie va a pagar. Ese cuadre diario es la primera defensa de la cartera.

En el estado de cuenta que recibe la empresa, cada línea de consumo debe traer fecha, punto de consumo, nombre del viajero y número de habitación. Una empresa que recibe un total sin detalle lo cuestiona, lo retiene y lo paga tarde. Una empresa que recibe el desglose lo aprueba en el día, porque su propio contralor puede cruzarlo con los viáticos. El detalle no es cortesía: es cobranza.

Y para el contralor del hotel, el ingreso del restaurante que se fue a crédito sigue siendo ingreso del restaurante bajo USALI. Lo que cambia es la cuenta de contrapartida: no es caja, es cuentas por cobrar. Si el punto de venta no separa esa venta desde el origen, alguien la va a reclasificar a mano cada cierre, y las reclasificaciones a mano son donde se pierden las cifras, como se detalla en la guía del corte de caja por punto de consumo (Guía del corte de caja por punto de consumo en un hotel).

En corto

Cada cargo a la habitación de un huésped corporativo es un préstamo del hotel a la empresa, y la suma de esos préstamos es una cartera con límite, plazo y firma. Que el sistema autorice lo normal, que las personas autoricen solo las excepciones, y que la antigüedad del saldo apague el crédito antes de que el límite lo haga.

Qué hacer esta semana

  1. Saca la lista de empresas con convenio y anota, junto a cada una, su límite, su plazo y su tope por consumo. Si alguna casilla queda vacía, ese convenio está incompleto.
  2. Pide a recepción la cartera por edades de este mes y separa la parte de hospedaje de la parte de consumo. Si no se puede separar, ya sabes cuál es tu primer problema.
  3. Cruza el corte del restaurante de los últimos siete días contra los cargos a habitación que recepción registró en folios. Anota las diferencias con fecha.
  4. Define por escrito quién autoriza cada excepción de la tabla de esta nota y comunícalo al equipo del restaurante en la junta de turno.
  5. Enciende, aunque sea con una alerta de calendario, el aviso de saldo a más de sesenta días para cada empresa activa.
  6. Revisa qué convenios vencen en los próximos treinta días y decide hoy si se renuevan o se apagan.

Inn Restaurant liga cada cargo a la habitación con el folio del huésped y con el convenio de su empresa, de modo que el límite, el plazo y el tope se verifican en la mesa y no en el cierre del mes. Si quieres ver cómo se arma la cartera desde el punto de consumo, la demo de quince minutos se agenda en la página de contacto (contacto).

El restaurante de tu hotel ya vende bien. Falta que el hotel lo sepa.

Quince minutos, con tu carta y tus mesas. Sin instalar nada.

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